A unas cuantas horas del crucial duelo ante Edwin Valero, el monarca interino de las 135 libras, versión CMB, platicó en exclusiva con este espacio y se declaró listo para alcanzar la hazaña, este 6 de febrero, en la Arena Monterrey.
Edmundo F. Hernández Vergara
Tijuana, B. C.- Una mañana de su incipiente adolescencia, Antonio DeMarco despertó y encontró llorando a su señora madre con una angustia tan profunda que le agrietó el corazón y le hizo entender que los juegos habían terminado y que la vida había empezado. Cuando la pobreza se cuela por la puerta, la felicidad suele escurrirse por la ventana…
Ese día no había qué comer en la casa de la familia Soto Armenta. La precaria situación había llegado al límite y el jovencito decidió emprender una aventura que le permitiera, en primera instancia, dejar de ser una carga para sus padres y, a la larga, rescatarlos de la oscura y cruel fosa en la que viven millones de mexicanos.
De esta manera, con tan sólo una mochila al hombro y escasos 14 años de edad, Antonio abandonó su natal Sinaloa para ir a probar suerte a la capital del país en un equipo de Tercera División que dirigía un amigo de su padre, pero no tuvo la suerte esperada y se vio obligado a cambiar el plan.
Fue entonces cuando el peso de los genes y el destino hicieron su parte. Posiblemente pudo haber sido un excelente futbolista, pero teniendo un abuelo y un tío que fueron campeones nacionales en la categoría de los medianos, a nadie le extraña ahora que sea boxeador.
Y fue precisamente su tío, Everardo “Flash” Armenta, quien lo llevó a Tijuana y lo dejó en manos inmejorables. Delgado como un carrizo y realmente indefenso, DeMarco fue cobijado por don Rómulo Quirarte, quien le brindó techo, alimento y sabios consejos que lo han formado paulatinamente como un fino pugilista y como un hombre de bien, humilde y noble que se casó con su nieta Tania.
Diez años más tarde, la familia en Los Mochis y en Tijuana se ha vuelto loca de orgullo, pues aquel chamaquito frágil que salió de casa con el peor de los pronósticos a cuestas, se ha convertido en campeón del mundo y se encuentra en vísperas del compromiso más importante de su incipiente pero brillante trayectoria.
“Las lágrimas de una madre, no se olvidan, pero sirven…”, dice deMarco con la mirada clavada en el recuerdo.
“Las lágrimas de mi madre me sirvieron para tomar mi rumbo y vivir este momento tan maravilloso que vivo ahora. Te confieso que todavía no me la creo, pero estoy disfrutando mucho. No es posible que el muchachito flaquito y débil que se fue de su casa sin nada ahora sea campeón… me siento un joven privilegiado”, agrega mientras busca un espacio en el filo del ring del gimnasio privado que le prestaron para su preparación, debido a la remodelación que se realiza actualmente al inmueble en donde se formó.
De trato humilde y con una voz serena y pausada que denota seguridad, el talentoso y espigado zurdo hace un recuento de sus logros más recientes, a casi nada de su crucial duelo ante el temible venezolano Edwin Valero, platillo estelar de la función del sábado 6 de febrero que tendrá como escenario la Arena Monterrey.
“Lo que ha pasado de tres años para acá, es increíble. Parece que froté una lamparita de un genio y me concedió todos mis deseos. Primero estelaricé funciones transmitidas por Showbox (serie dedicada exclusivamente a los mejores prospectos de los cuadriláteros estadounidenses) y fue para mí algo increíble. Luego vino la oportunidad por un campeonato de Norteamérica ante el prospecto y ex olímpico Kid Diamond y nos coronamos, mostrándole a la gente y a uno mismo de lo que somos capaces”, relata, hace una breve pausa y prosigue: “Pero nada de esto sería posible, si mis padres no me hubieran dejado ir de la casa. Mi mamá lloró cuando yo me vine a Tijuana y tuve problemas con mi papá cuando se enteró que iba a ser boxeador. En aquel entonces yo era un joven de 14 años, que tenía un sueño y una ilusión y no me dolió dejar mi casa, pero ahora que tengo a mi hija Camila, entiendo a mis padres y los admiro por haberme dejado volar tan pequeño”.
-¿Eres el orgullo de la familia?
“Orgullo sienten mis padres también por mis dos hermanas. Yo soy una persona como cualquier otra. Todos somos iguales”, dice con auténtica humildad.
Cualquier otro en su lugar podría estar, con toda justificación, “muerto de miedo” a unos días de medirse con Edwin Valero, monarca ligero del CMB, quien ha despachado a sus 26 oponentes por la vía rápida y es considerado una verdadera bestia sobre de los entarimados. Sin embargo, Tony se aprecia tranquilo y no deja a la vista el menor indicio de preocupación.
“No, no tengo miedo ni me impresiona el record de Valero. Miedo me daría que mi esposa y mi hija pasaran por los mismos problemas por los que yo pasé de niño. Para mí es un honor enfrentar a un campeón de la talla de Edwin Valero”, afirma Tony deMarco (23-1, 17 nocauts), cuyo nombre, dicho sea de paso, provoca nostalgia en la vieja guardia que recuerda inevitablemente a aquel famosísimo peleador ítalo-estadounidense, que alcanzó su máximo esplendor en la década de los cincuenta.
-¿Qué significado tiene para ti la pelea de este sábado?
“Es una gran pelea, es una difícil pelea, pero como oportunidad es maravillosa. Me siento privilegiado de pelear con Valero y disputar un título del mundo con una persona y un boxeador de su calidad… para mí es algo sensacional y voy a aprovechar al máximo porque es la oportunidad de mi vida. ¡Imagínate si ganamos!”.
En un rincón del lujoso gimnasio, Don Rómulo afina los últimos detalles de la preparación de Marvin Quintero, otro de sus pupilos que verá acción en Monterrey, mientras su hijo Roberto no pierde de vista, en el salón contiguo, el entrenamiento de las exuberantes porristas del equipo de basquetbol de la ciudad. “Ya no nos queremos ir de aquí”, dice en tono de broma el buen Roberto, provocando una carcajada espontanea en el campeón, quien comenta: “Mi entrenamiento ha sido pura risa; nos hemos divertido mucho”.
De inmediato, el también yerno de Raúl “Jíbaro” Pérez, retoma voluntariamente el hilo de la conversación:
“Dios nos puso la oportunidad y nos la hemos ganado con esfuerzo, pero es un logro que no es sólo mío. Nadie sabe, pero hay mucha gente que me dio de comer, me dio una cobija y un techo cuando llegué a Tijuana sin nada. Esta oportunidad se la debo a la familia Quirarte, a los padres de (Juan Pablo) Che-Ché López y de Marvin Quintero. Si alguien merece ese cinturón, son todos ellos que me han empujado para llegar hasta aquí, al igual que mi hija Camila. Para mí, sería lo máximo poder darle estudios a mi hija y que no pase por lo que yo pasé. Por eso, esta oportunidad ante Valero, también es de ella”, confía.
Respecto a las declaraciones que se le han adjudicado y que han causado polémica, principalmente cuando apareció en los medios que noquearía a Valero y que sus “sparrings” son de mayor calidad que éste, el mochitense explica:
“Edwin Valero no ha hablado mucho. Ha sido muy respetuoso y creo que yo me he portado igual, a pesar de algunas declaraciones que han salido por ahí que no son de mi estilo. Pero Valero y la gente que me conoce saben que no soy de ese tipo de personas. Es morbo que han creado ciertos periodistas; quieren calentar la pelea, pero este es un deporte de caballeros y hay que respetarnos arriba y abajo del ring”, indica.
-¿Qué admiras de Valero?
“Todo. Valero es un gran peleador, agresivo, con pegada… ¡es un fenómeno!”.
-Sólo le falta técnica para ser un peleador completo…
“Sí, pero así es esto. Yo también tengo virtudes y defectos, pero todo se compensa”.
-¿Cómo vas a parar a ese huracán? ¿Cómo se detiene a esa fiera dotada de una voluntad fuera de serie?
“Con tácticas de trabajo. Estamos trabajando en el gimnasio para contrarrestarlo. Pero siendo sinceros, a veces las tácticas no funcionan arriba del ring. Por eso, lo que más vamos a poner en esta pelea es entrega, nuestro corazón, nuestra alma, nuestras ganas de ser alguien y el deseo de ser campeón mundial absoluto. Eso me va a ayudar a subirme al ring a soportar todo y a ganar la pelea, porque a eso voy… voy a ganar la pelea”.
-¿Te ves ganador, Tony?
“Con la preparación que hemos hecho, me siento con la responsabilidad y capaz de decirte que voy a ir el 6 de febrero a Monterrey a ganar el título del mundo”.
-Tienes de tu lado a uno de los mejores manejadores de la historia del boxeo mexicano…
“Rómulo Quirarte es un señor que tiene muchísima experiencia. Es una persona maravillosa. A él lo envió Dios a formar buenas personas, más que boxeadores y campeones del mundo. Es un honor que él esté en mi esquina, o mejor dicho, es un privilegio que yo esté en su esquina. Es una gran ventaja tenerlo ahí. Te da calma, tranquilidad y te transmite su experiencia de una manera que te hace sentir dueño del ring”.
-¿En qué round se acaba la pelea, Tony?
“No me gusta dar pronósticos porque en este deporte no se sabe. Uno se sube al ring y arriesga la vida ante un rival que también tiene deseos de ganar y que también tiene familia a la que quiere ayudar. Yo solo le pido a Dios que nos baje bien del ring a los dos en perfecto estado y dejo en sus manos el resultado. Él decidirá si será mi noche o la de Valero”.
El tijuanense por adopción es tan delgado que difícilmente alguien que no sea aficionado al boxeo podría creerle cómo se gana la vida. Mucho menos que se trata de un campeón mundial. Incluso, en Venezuela han hecho mofa al respecto y no le ceden ninguna oportunidad ante el monstruoso noqueador caribeño. Sin embargo, la fuerza de DeMarco proviene del mismo lugar de donde la saca Valero, es decir, de la adversidad. Por lo tanto, puede ser tan peligrosa como la de su adversario.
“Todos me miran como un muchachito flaquito, débil pero tengo hambre y ganas de triunfar en la vida. De ahí salen las fuerzas y el extra. Yo quiero ser alguien y dejar huella… Yo no quiero ser alguien solamente en el boxeo. Si Dios me da ese privilegio lo recibiré agradecido, pero me interesa más ser un buen padre, un buen esposo y un buen compañero de gimnasio. Mejorar como ser humano es lo que estoy buscando”, dice al respecto.
-Valero le ha dedicado la pelea a su país y a todo México… ¿tú a quién se la dedicas?
“Suena extraño que un extranjero le dedique la pelea a México, pero habla bien de Valero… qué buena onda. En lo personal, yo le dedico la pelea a mi esposa, a mi hija, a la gente que ha estado conmigo desde que inicié mi carrera; a toda Tijuana, a todos Los Mochis y también a todo México”, puntualizó.
FOTOS: MAINT EVENTS MEDIA






Va a ser una grandiosa pelea……. será la clásica historia entre el peleador técnico e inteligente contra el ponchador salvaje que pelea con el institnto, Ya nos estamos frontando las manos para que sea sábado y suene la campana. Le voy a de Marco, por decisión, pero lo van a tumbar. Arriba Tijuana!!
February 5th, 2010 at 4:53 pm
Mi comentario es tardio, pues la pelea fue ayer sabado, de cualquier forma me dió la impresión que a De Marco le falto decidirse y tirar más golpes en combinaciones arriba y abajo; Aguantó
bien los golpes y cuando conectaba con su jab a Valero lo hacia muy bien.
Que no se desanime y siga adelante, tiene cualidades y buena ezquina, únicamente necesita saber que la oportunidades no se deben desaprovechar y que también se puede aprender de la derrota
February 7th, 2010 at 11:39 pm
excelente entrevista mundo. no vi la pelea ni supe tampoco quien gano. solo espero que hayan terminado bien los dos y haya ganado el mejor. y claro el publico. felicidades
February 8th, 2010 at 2:07 am
Gran sencillez en el campeón, lástima que perdió.
February 8th, 2010 at 2:09 am
como siempre gran trabajo periodistico enseñandonos el lado humano del boxeador.lastima de la derrota de antonio de marco pero se va a levantar y va a regresar para quedarse en los primeros planos.
February 8th, 2010 at 10:13 pm