El drama que esperaba la gente cuando compró su boleto para asistir esta noche al MGM Gran de Las Vegas, Nevada, o adquirió el Pague-Por-Ver (PPV) de la función Pacquiao-Mosley, no lo encontró en la batalla estelar, pues Jorge ‘El Travieso’ Arce se llevó los honores.
Pero dejando de lado eso, el fanático que sigue de cerca el deporte de las narices chatas sabe que ver trabajar a Manny Pacquiao sobre un ring vale lo que se haya tenido qué pagar, pues un boxeador como él, para desgracia de muchos, nace una vez en la vida. Y la gran mayoría sabe que seguir la carrera de este coloso del ensogado es un verdadero deleite.
Me he cansado de criticar los circos que montan en torno a este peleador, me he cansado de criticar la forma en que cuidan el negocio eligiendo rivales a modo y haciéndoles solicitudes en el perjuicio de los mismos. Y creo que también me he cansado de ser uno más de sus tantos detractores.
Él no tiene la culpa de que sus contrincantes presenten poca oposición, que piensen más en defenderse que en atacarlo, y que siempre terminen realizando actuaciones poco dignas.
La noche de hoy Shane Mosley vivió en carne propia lo que es la explosividad y la potencia de las embestidas del ‘Astro Filipino’, e incluso besó la lona al final del tercer round del combate. Creo que hasta la estrategia de pelea que llevaba se le olvidó una vez que no pudo descifrar esos rápidos desplazamientos.
Los detractores hablaremos de la razón por la cual Mosley no tiró golpes, del por qué siempre caminó hacia la derecha de Pacquiao, evitando esa zurda criminal. De su falta de hambre y determinación a la hora de cruzar metralla con el actual ‘Rey Libra por Libra’.
Como expliqué con anterioridad, la mano derecha de ‘Sugar’ Shane solo sirvió para protegerse de los impactos del filipino; y la izquierda, esa solo la lanzó al aire en forma de jab para marcar distancia.
Desde noviembre pasado, cuando Manny Pacquiao destruyó a Antonio Margarito, encontré sentido en aquella cara orgullosa de un Marco Antonio Barrera, posterior a su combate de revancha contra el ‘Pacman’, por haber sobrevivido lanzando su jab durante 12 rounds, o un Miguel Cotto que se excusó de haber corrido la mayor parte de la pelea porque Pacquiao pegaba más fuerte de lo que creyó.
Un boxeador en plenitud de facultades y que atraviese por su mejor momento, como Manny Pacquiao, siempre se verá así de dominante, y más cuando está convertido en un extra clase, producto del escaso nivel de competencia que existe en la actualidad… y quieran aceptarlo o no, Shane Mosley es de lo mejorcito que hay en la actualidad.
mayel00@yahoo.com





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