A una semana del combate entre Nonito Donaire y Omar Narváez, sigue la polémica sobre sí, la actitud de argentino Narváez fue heroica, al haber sobrevivido de pie sin exponer su futuro próximo o si fue tristemente decepcionante por no haber intentado al menos, los últimos tres asaltos, algo distinto en función de ataque como para aprovechar la oportunidad y exprimir como vidriera para volver a visitar tierra americana.
Si analizamos los dos casos, coincidimos en que ambas alternativas tienen sólidos fundamentos. Lo cierto es que la carrera de ambos púgiles se encontraban en momentos distintos…
Omar Narváez llegaba con un invicto de 37 (treinta y siete) combates, no conocía el empate desde el año 2002 frente a Andrea Sarritzu.
Todo lo que nos había regalado era creación, arte, esgrima y audacia.
Audacia es lo que la mayoría de los gladiadores que suben al ring tienen, sin audacia, no hay gloria, no hay resultados, no hay futuro valioso.
Con 20 (veinte) combates mundialistas, con 16 (dieciséis) defensas en la división mosca y 3 (tres) en la súper mosca, se animaba a medirse con uno de los Top Five pound x pound.
Narváez ya había dado muestras que competir en el división súper mosca no era tarea sencilla ni cómoda como si lo fue siempre en las 112 libras. Al subir de categoría, sufrió frente al Puertorriqueño Cesar Seda en Bahía Blanca y ante el colombiano William Urina en el Luna Park.
Donaire, crecido boxísticamente en los Estados Unidos, con la competencia que esto implica y el rodaje que no se consigue en otra parte del mundo que no sea allí o en México. Con tres Campeonatos de peso distinto, incrementando poco a poco la potencia física y su musculatura. Fue Rey mosca, súper mosca y gallo en la ultima presentación antes de medirse con el trelewense, recordamos aquel combate ante Fernando Montiel, en febrero pasado, ejecutando al KOchulito por KO en la segunda vuelta de una forma apoteótica y arrebatándole los dos cinturones que le daban el crédito de diez años de Campeón del Mundo.
Narváez en la recta final de su carrera, con lesiones varias en sus manos y con el nuevo reto de pelear en los Estados unidos, algo que se le estuvo reclamando durante todo su reinado como Campeón del Mundo. Si bien tuvo la oportunidad de ir al país del norte a pelear frente a Rayonta Whitfield en 2009, pese a la sorpresiva clasificación como numero 1 del mundo del norteamericano, era un boxeador de clase B, lejos del nivel de Narváez y de todos los reyes de la división. El argentino prefirió no ir a que le roben a los Estados Unidos, por la misma bolsa y con un ignoto en el mercado americano.
Pero el Huracan de Trelew ya fantaseaba con enfrentar a Donaire, Darchinyan, Koki Kameda, Hugo Cazarez, Cristian Mijares, Jorge Arce, Ivan Calderón y hasta el súper campeón Pongsaklek Wonjongkam. Lo cierto es que ninguno de esos boxeadores llegaban a la vida profesional de Omar, y los años pasaron y con ellos, las malditas lesiones incurables de ambas manos.
Llego Donaire, en los últimos 100 metros de la ultra maratón que ha sido su carrera, con toda la experiencia encima, pero con un Nonito creciendo a pasos agigantados, en la cresta de su campaña rentada, mordiéndole el protagonismo a Manny Pacquiao. Habiendo demostrado como se pulveriza el invicto de una estrella como lo era, el zurdo Vic Darchinyan.
Como decirle que no? Siendo el Amo y Señor del Luna Park, el mimado de la gente de paladar curtido de la platea de Corrientes y Bouchard. Siendo dueño de sus propias decisiones deportivas fuera y dentro del ring. Con una certeza, la bolsa mas importante de su vida, quien sabe, con una tenue noche de Donaire y con una inspiración del Huracán, quizás el viento soplaría a favor… Lo que si era real e inmodificable, es que entre Donaire y el pelotón de sus rivales, existía una importante diferencia de calidad boxística.
Y lo que todos preveíamos, si la estrategia era utilizar la madre de las estrategias de un pequeño frente a un gigante, emulando a Sugar Ray Leonard en la pelea II frente a Duran allá por noviembre de 1980, la intención estuvo acertada, frustró a Nonito, incapaz de desplegar su máxima artillería, pero no le alcanzo ni para retirarlo del ring indignado, ni para explotar la posibilidad para vender su arte. El arte que le conocemos todos y que se le reprocha no haber creado algo distinto en los últimos 2 asaltos. Porque pese a su lección defensiva incuestionada, le falto alegría. Mas para un púgil que en un mundo de toros siempre supo ser torero, pero en el Madison Square Garden de Nueva York se olvido esa magia en Argentina.
El y solo él, sabrá en su interior, si fue negocio vivir y morir de pie. Consiguió prontamente que Nonito no lo neutralice, pero se quedo con eso, y prefirió no soñar, se olvido el amague en el Luna Park y el ataque entrando en dos tiempos en los escenarios de Chubut.
Donaire obedece a los amagues, algo que Omar jamás evidencio fue que podía resolver el asedio del filipino prontamente. Con la primer premisa resuelta, compro el resultado tempranamente, promediando el 5to asalto, cuando lo peor ya había pasado.
Lo que viene…
Narváez seguramente retomara sus compromisos en súper mosca, y por estos días se nombra a Brian Viloria como próximo rival.
Donaire ya piensa en las 122 libras, soplando el viento a su favor, quedarían rivales en la cartera de victorías como Arce y Nishioka, hasta medirse en las 126 libras con uno de los mejores boxeadores cubanos de últimos años. El mejor pluma del mundo, Yuriorkis Gamboa.
Punto final para una historia que ya tiene muchas apreciaciones de toda la prensa del mundo. Con la triste conciencia de que en el boxeo moderno, manda la televisión. Hay boxeadores que pelean para ellos, y otros pelean para el publico y los promotores. Narváez peleo para él y esto indica que difícilmente lo vuelvan a convocar para ser protagonista en las grandes cadenas que manejan el mercado mundial.
Por Silvana Carsetti




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