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Gerardo Piñón: Final feliz…

Published on Mon, 6/09/10 | Noticias

A una semana de la operación el boxeador duranguense muestra una recuperación milagrosa / Camina, habla, recuerda, y planea su futuro

Quien se atreva a negar que los milagros existen, sólo debe ver a Gerardo “Manitas de Piedra” Piñón caminar y platicar como si nada le hubiera ocurrido.

Apenas el pasado sábado 28 de agosto, tras su pelea contra Oscar Blanquet, Piñón  presentó molestias y fue trasladado al centro médico López Mateos, de Toluca. donde fue intervenido para extraer el hematoma subdural parieto-temporal derecho.

Aunque con paso lento y voz pausada, Piñón habló de lo que ha vivido desde ese día a la fecha, siempre acompañado por sus padres Armando Piñón y Raquel Antunez, quienes están agradecidos con “Dios por el milagro, y también con el doctor Fausto García, por el apoyo que les ha brindado en todo este trance”.

“Todavía siento mareos”, externa Gerardo, mientras se señala el lado derecho de su cabeza, donde tiene un enorme parche que le cubre el lóbulo de la oreja derecha.

“Yo sí creo que es un milagro. Me lo dicen mis padres, porque puedo hablar, caminar, además de que no necesito que me ayuden ni siquiera para ir al baño”, comenta mientras mira para todos lados.

De su milagrosa recuperación, comentó: “Aún me mareo un poco cuando camino y me faltan fuerzas, pero estoy bien”, además, aseguró que los doctores le informaron que “llegué a la pelea con coágulos en el cerebro, los cuales posiblemente se produjeron durante mis prácticas en el gimnasio”.

Y agregó que “la verdad, yo no recuerdo nada de la pelea. Desde el primer round me sentí mal y después no recuerdo nada. No sé ni en qué round acabó. Sólo sé que desperté a los tres días y ya estaba en el hospital. Esta es una segunda oportunidad que me da la vida. Gracias a Dios estoy vivo”.

Lo sorprendente de todo esto es lo intacta que esta su mente, sobre todo por lo peligroso de la operación. Se da el lujo de agradecer a Boxeo de Gala por las dos peleas de campeonato que me han dado… Muchos no han salido, pero yo salí y bien”, asegura mientras una leve sonrisa se le dibuja en su rostro.

De su futuro, asegura que va descansar un año y piensa seguir en el pugilismo, aunque ahora como entrenador, al lado de José Rojas, su manager, quien le ha ofrecido todo su apoyo para hacer carrera en esa nueva faceta.

“Quiero seguir en el deporte. Me gusta correr, sería así. El boxeo es muy riesgoso”, subraya el boxeador duranguense, cuarto en seis hijos que procreó el matrimonio Piñón-Antunez.

PARA ELLOS SÍ ES UN MILAGRO

Raquel y Armando, padres del peleador, están convencidos de que lo ocurrido a su hijo es un milagro. “Lo vemos muy bien, no le quedaron rasgos de su operación y eso nos tiene contentos”, afirmó su progenitor.

Don Armando dijo que Gerardo es el único hijo que se dedicó al boxeo. “Soy empleado y no me importó venirme a México para estar con mi hijo. Nos vamos contentos, porque el apoyo que nos ha dado el promotor Fausto García es invaluable, puesto que además de apoyar a nuestro hijo, nos trajo a nosotros desde Durango y no está pagando alimentación y hospedaje”.

Los felices padres y Gerardo emprenderán este martes el regreso a su tierra natal, una vez que el pugilista está totalmente recuperado, en una historia que inició como una pésima noticia y que tuvo un final feliz.

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