El pasado sábado 28 de agosto, tras su pelea contra Óscar Blanquet, el púgil duranguense fue trasladado al centro médico López Mateos, de Toluca, donde fue intervenido para liberarlo de una hemorragia cerebral, en la zona subdural parieto-temporal derecha.
Con paso lento y voz pausada, Piñón habló de lo que ha vivido desde ese día, acompañado por sus padres, Armando Piñón y Raquel Antúnez. Ellos están agradecidos con “Dios por el milagro, y también con el doctor Fausto García, por el apoyo que les ha brindado en todo este trance”.
“Yo sí creo que es un milagro. Me lo dicen mis padres, porque puedo hablar, caminar, además de que no necesito que me ayuden ni siquiera para ir al baño”, comenta mientras mira para todos lados, y se señala el lado derecho de su cabeza, donde tiene un enorme parche que le cubre el lóbulo de la oreja derecha.
De su milagrosa recuperación, comentó: “Aún me mareo un poco cuando camino y me faltan fuerzas, pero estoy bien”. Además, aseguró que los doctores le informaron que “llegué a la pelea con coágulos en el cerebro, los cuales posiblemente se produjeron durante mis prácticas en el gimnasio”.
Y agregó que “la verdad, yo no recuerdo nada de la pelea. Desde el primer round me sentí mal y no sé más, ni en qué round acabó. Sólo sé que desperté a los tres días y ya estaba en el hospital. Esta es una segunda oportunidad que me da la vida. Gracias a Dios estoy vivo”.
Gerardo planea descansar un año y piensa seguir en el pugilismo, aunque ahora como entrenador, al lado de José Rojas, su manager, quien le ha ofrecido todo su apoyo.
“Quiero seguir en el deporte. Me gusta correr, sería así. El boxeo es muy riesgoso”, subraya el boxeador duranguense, cuarto en seis hijos que procreó el matrimonio Piñón-Antúnez.
Raquel y Armando, sus padres, manifestaron: “Lo vemos muy bien, no le quedaron rasgos de su operación y eso nos tiene contentos”.
Don Armando dijo que Gerardo es el único hijo que se dedicó al boxeo. “Soy empleado y no me importó venirme a México para estar con mi hijo. Nos vamos contentos, porque el apoyo que nos ha dado el promotor Fausto García es invaluable, puesto que además de apoyar a nuestro hijo, nos trajo a nosotros desde Durango y no está pagando alimentación y hospedaje”.
Los felices padres y Gerardo emprenderán este martes el regreso a su tierra natal.




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