GUANTES, SUDOR Y LÁGRIMAS – MVS RADIO – 10 DE ABRIL 2010
6 de abril de 1987, hace 23 años, Sugar Ray Leonard se confirmaba como uno de los grandes peleadores de todos los tiempos, una leyenda, ganándole en una decisión cuestionada por algunos, para mí muy merecida, a otro gigante, MARVIN HAGLER.
Sugar Ray dominaba al mítico zurdo de Massachusetts que hacía la décimo tercera defensa. El juez José Juan Guerra, de Monterrey, uno de los muy conspícuos jueces mexicanos, le dio 8 puntos a Leonard. Lou Filippo de California le dio 2 puntos a HAGLER y Dave Moretti, de Nevada, le dio 2 puntos a Leonard confirmando la victoria de Sugar, el de Maryland.
Hagler se retiró del boxeo para siempre, lo que es una prueba no circunstancial de que no había vendido su título como dijeron algunos. La gente de esa estirpe, los gladiadores históricos, los superhombres del ring no venden sus títulos, los ganan y los pierden con dignidad.
Leonard más que en ninguna otra de sus noches triunfales, aprobó el examen y se catapultó al cielo de los boxeadores, al sitio de los inmortales que buscan muchos y que alcanzan unos pocos bendecidos por la voluntad divina para ser diferentes, únicos, gloriosos, insignes.
Hagler se retiró a tiempo, a salvo todo su prestigio. Leonard siguió el derrotero de la mayoría, y se expuso sin necesidad a que lo golpearan irrespetuosamente Terry Norris y el Macho Camacho, dos que en otro tiempo no le hubieran dado pelea.
Pero así es el boxeo, se escribe con claroscuros. Y les asegura a sus mejores protagonistas noches de felicidad incomparable y otras de compungida contrición cuando los años señalan que ya no somos los mismos de antes.

