El réferi sudcaliforniano se encuentra en el centro del huracán, acusado por varios medios de comunicación, de detener el combate fuera de tiempo.
Edmundo F. Hernández Vergara
TIJUANA, B. C.- Literal y metafóricamente, Marco Antonio Nazareth se nos fue peleando, porque el boxeo es eso, una metáfora de la vida, en la que hay que tomar decisiones a cada segundo, cambiar estrategias y ponerle el pecho a los golpes.
A sus escasos 23 años de edad, Nazareth murió luchando en el ring de la vida y en el ring de la arena de su natal Puerto Vallarta, en donde buscó ante los suyos, de manera digna y admirable, la trascendencia que todo hombre busca a final de cuentas en la vida. Y lo logró, pese a todo, porque el muchacho nos ha dejado un invaluable ejemplo de valentía, voluntad y de ganas de ser.
Vencer a Omar Chávez, el hijo de la leyenda, hubiera representado indudablemente un acontecimiento inolvidable en su vida y para su carrera como pugilista. Se hubiera convertido, en automático, en el nuevo ídolo de su localidad. Sin embargo, su intención fue suficiente para hoy rendirle tributo a su memoria, porque él mismo pidió esta revancha después de haberle sentido la “pegada” al menor de los Chavez aquel 26 de abril de 2008, en Juriquilla, Queretaro, en donde ofreció férrea resistencia y le regaló a la gente una pelea sumamente emotiva. Cualquier otro, a sabiendas de los cañones que tiene el hijo de Julio César en las manos, se hubiera olvidado del asunto.
Buscar culpables de esta lamentable pérdida resulta inútil y ocioso, pero si lo intentamos no los vamos a encontrar. Habrá quien culpe a la empresa Zanfer y a la Comisión local por programar y aceptar un duelo desigual, de acuerdo al record que tenía Nazareth (4-3), pero no es correcto. El historial profesional del púgil jalisciense no era el mejor, pero existía el antecedente de la primera batalla, la cual ganó Omar con muchísimas dificultades. Además, el record de un boxeador no siempre refleja su calidad arriba del ring. Ahí tenemos el vivo ejemplo de Cristóbal “Lacandón” Cruz, campeón mundial a pesar de sus 11 derrotas. Entonces, en este caso, el asunto no va por ahí.
Los menos conscientes y aquellos que no están empapados totalmente de boxeo han culpado irresponsablemente a Omar Chávez, quien solamente subió al cuadrilátero a realizar su trabajo, impulsado por su genética mucho más que por necesidad. A estas alturas, posiblemente Omar cambiaría su invicto por la vida de su adversario, pero ya habrá tiempo para que asimile este brutal golpe en su carrera.

Pero quien realmente se encuentra en el centro del huracán es el réferi sudacaliforniano Guillermo Ayón, acusado por varios medios de comunicación, incluido TV Azteca, en un principio, de detener el combate fuera de tiempo. No obstante, el también profesor de educación física radicado en Tijuana debe estar tranquilo. Justo cuando Omar Chavez empezó a despuntar en un round que llevaba perdido ampliamente, su experiencia le recordó a Ayón que hay peleadores que se han levantado incluso de tres caídas para brindar extraordinarios combates (lease Márquez vs. Pacquiao I). Posiblemente, el profe pudo intervenir unos instantes antes, pero el accidente ocurrió en segundos y es sumamente probable que se hubiera presentado aún con el mejor réferi del mundo sobre el ring.
Al respecto, Guillermo Ayón declaró en exclusiva para este espacio:
“Es la primera vez que me pasa algo así, pero no hay culpables. Siento mucho lo que pasó. Estoy realmente conmovido y le envío mis condolencias a los padres de este muchacho”, declaró en un principio el oficial del prestigiado Consejo Mundial de Boxeo y de la Comisión de Box de Tijuana, B. C.
“Me siento tranquilo porque hice las cosas bien. Siempre me he caracterizado por ser un réferi que protege al boxeador, incluso me he llevado abucheos por detener algunas peleas en las que he cuidado a los muchachos y esta vez traté de hacer las cosas igual”, agregó quien en su juventud ostentara el título nacional mediano y venciera a “Sugar” Ray Robinson en Tijuana.
-¿Nunca apreció que Marco Nazareth se encontraba en mal estado durante la contienda?
“No sé cual haya sido el historial de Nazareth, pero muchas veces los boxeadores ya llegan golpeados a las peleas. Nunca lo vi mal; inclusive se burló de Omar sacándole la lengua y le iba ganando la pelea. Fue un accidente que le pudo haber pasado también al hijo de Julio César y las cosas sucedieron muy rápido, en cuestión de segundos, y creo que intervine bien… paré la pelea bien”.
Ayón fue víctima incluso de algunos proyectiles que lanzó la gente en Puerto Vallarta contra su humanidad, debido a que la afición supuso que el réferi detuvo el combate para proteger al hijo de Chávez.
“Una prueba de que detuve bien la pelea es que la gente se enojó y me aventó hielazos porque creyeron que esta protegiendo a Omar Chávez. La gente creía que Nazareth estaba bien y abuchearon, pero yo vi que ya no respondía y detuve bien el pleito. La pelea la detuve en el tiempo correcto pero uno nunca sabe lo que puede pasar arriba de un ring. Todos los boxeadores saben el riesgo permanente que representa esta profesión… cualquiera puede morir. Por eso hay que subirse al ring bien preparado”, alertó.
-¿Qué le puede decir a aquellas personas y a los medios de comunicación que lo han criticado, principalmente a los comentaristas de TV Azteca durante la transmisión de la pelea?
“Respeto todas las opiniones y comentarios, pero no estoy de acuerdo por todo lo que te he dicho. Yo he aceptado mis errores cuando los he cometido, pero esta vez no van a hacerme sentir culpable porque no lo soy. Y a los comentaristas de TV Azteca no les podemos creer, porque no saben nada de boxeo”.
- Finalmente, don Memo, ¿qué consejo le daría Usted a Omar Chávez en estos momentos tan difíciles para su carrera?
“Pues mira, Omar debe seguir adelante, entender que fue un accidente y prepararse cada vez mejor porque ya se dio cuenta que este deporte es peligroso. Esperemos que el papá no quiera retirarlo por miedo a que le pase algo”, concluyó.
El tema dará mucho de qué hablar todavía en los próximos días y, seguramente, seguirán apareciendo por racimos los detractores de este noble deporte, quienes deben entender que el riesgo de muerte no se encuentra presente de manera exclusiva en el Arte de Fistiana, sino también en disciplinas como el toreo, el futbol (leáse muerte súbita), automovilismo, alpinismo y en la vida misma…
La muerte es parte de la vida y hay que aceptarla tal cual, como la aceptaron de manera tan sabia los padres de este muchacho sin buscar culpables. Al menos, “El Texano” se nos fue haciendo lo que tanto le apasionaba: boxear.
Marco Antonio Nazareth, donde quiera que te encuentres, descansa en paz, tranquilo y orgulloso…




DIOS TENGA EN SU GLORIA A MARCO ANTONIO NAZARETH. ESTE MUCHACHO ES UN GRAN EJEMPLO PARA TODOS TAL COMO LO DICE EL PERIODISTA EN EL REPORTAGE Y HAY QUE VALORARLO. MI MAS SENTIDO PESAME PARA SU APRECIABLE FAMILIA.
July 23rd, 2009 at 6:26 pm
REST IN PEACE, DESCANCE EN PAZ
July 26th, 2009 at 10:01 pm
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April 11th, 2010 at 5:30 am