La altitud, ¿mito o realidad?

Published on Mon, 17/08/09 | REPORTAJES
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Edmundo F. Hernández Vergara

 FOTO: flickr.com

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Entre los deportistas, siempre ha existido un mito llamado altitud.

 

Para algunos, entrenar en lugares situados a más de dos mil metros sobre el nivel del mar les ha generado cambios notables en el comportamiento de su cuerpo y ha mejorado considerablemente su rendimiento en competencias de exigencia superior. Su desempeño no sería el mismo, aseguran, si se prepararan en la planicie o en cualquier otro sitio sin estas características.

 

Sin embargo, existe otro grupo de atletas de alto rendimiento, con logros extraordinarios, que jamás ha recurrido a los beneficios que supuestamente proporciona la altitud. Algunos de ellos se refieren a este factor como un mito y lo observan solamente como un recurso para deportistas indisciplinados, que buscan eliminar distractores al concentrarse en lugares aislados.

 

En lo que al Arte de Fistiana se refiere, tenemos casos particulares que avalan cualquiera de los dos argumentos mencionados, en torno a la altitud. En primera instancia, podríamos citar a Erik Morales como un ejemplo palpable de los beneficios que genera la concentración en sitios “cercanos al cielo”. Durante los años más importantes de su excepcional trayectoria, el “Terrible” convirtió el Centro Ceremonial Otomí como su “campo de concentración”, alcanzando tres campenatos mundiales en la misma cantidad de divisiones.

 

Obviamente, el tijuanense le debe a sus innegables cualidades boxísticas gran parte de sus hazañas sobre los cuadriláteros internacionales, pero la altitud hizo su parte. Inclusive, alguna vez, su ex promotor Bob Arum, sugirió que para el primer duelo que sostendría el 19 de marzo de 2005 ante el filipino Manny Pacquiao, al cual venció, Erik viajara directamente de la Ciudad de México a Las Vegas, pues Morales solía hacer una escala de cuatro días en Tijuana -previo a sus contiendas-, que perjudicaba su entrenamiento en el Centro Ceremonial Otomí. Bajar de la altitud al llano, para volver a subir y competir a gran escala, no es conveniente. 

 

Del otro extremo, por mencionar a otro pugilista mexicano exitoso, tenemos como ejemplo la carrera del nayarita Manuel “Mantecas” Medina, quien jamás se concentró en el Otomí o Big Bear y, sin embargo, su rendimiento físico siempre resultó impecable y le permitió situarse en la historia del   pugilismo mexicano, al obtener cinco campeonatos mundiales en la división pluma.

 

El ejemplo de Medina nos permite entender que la concentración en las montañas no es imprescindible, pero esto no indica que no sea en verdad recomendable.

 

Según datos recabados por el cubano Roberto Quesada, Licenciado en Deportes con la especialidad en boxeo y creador de la página electrónica rqboxinginstitute.net, los beneficios que adquiere el deportista cuando se entrena en la altitud, sobre bases científico-metodológicas actuales, son los siguientes:

 

1-Aumenta el nivel de la hemoglobina entre 1 y 3 mlg., lo que posibilita una mayor captación de oxígeno y, por consiguiente, la realización de un trabajo de mayor duración por la vía aerobia.

 

2-Aumenta la densidad de los capilares arteriales y venosos posibilitando un mayor abastecimiento energético, enzimático, hormonal, oligoelementos, electrolitos y oxígeno a la célula de tejido muscular.

 

3-Aumenta el llenado cardiáco posibilitando el aumento del volumen de eyección sanguínea.

 

4-Aumenta la reserva de mioglobina, parte proteica de las fibras que garantizan  la captación y fijación del oxígeno en las fibras que trabajan.

 

5-Se multiplican y se engrosan las mitocondrias, elementos generadores y abastecedores de energía en las células.

 

6-Se eleva la actividad de las enzimas, componente bioquímico que ataca al sustrato energético para convertirlo en energía inmediata que utiliza el músculo para su función.

 

7-Se aumentan las capacidades de trabajo aerobia, aerobia-anaerobia y anaerobias puras, posibilitando el incremento de los tipos de resistencia especiales en el deporte.

 

Quesada agrega en el informe de su portal que el entrenamiento en la altitud es parte imprescindible del proceso de entrenamiento moderno y que, 21 días efectivos concentrado en esos niveles, mejora entre un uno y tres por ciento el rendimiento en la velocidad, entre un diez y 12 por ciento la resistencia y hasta 15 y más Kgs. de fuerza máxima, lo que a veces en seis u ocho meses de entrenamiento en el llano no se logra.

 

¿Pero qué hay allá “arriba” que genera estos beneficios?

 

El Doctor Román Cruz Oláis, quien ha formado parte de los equipos de gente de la talla de Erik Morales, Jorge “Travieso” Arce, Cristian Mijarez y Humberto “Zorrita” Soto, responde nuestra duda:

 

“En la altitud, el cuerpo se acostumbra a trabajar con menos oxígeno. Entre más altitud, hay menos oxígeno. Entonces, después de varios días concentrado en las montañas, tu cuerpo se acostumbra a funcionar con menos cantidad de oxígeno. Por eso cuando bajas al nivel del mar, que es donde hay más oxígeno, rindes mucho más”, afirma el galeno.

 

– ¿Qué evidencias presenta durante una pelea, un boxeador que entrenó el Otomí o en Big Bear?

 

“Nos damos cuenta que un boxeador viene de la altitud cuando pelea con la boca cerrada, tiene buenos movimientos de piernas y mayor fortaleza. Podemos  darnos cuenta inmediatamente cuando una persona viene de la altitud”.

 

– El entrenamiento en la altitud, ¿puede mejorar otros factores como la pegada?

 

“No, para nada. La pegada es independiente al entrenamiento, es nata de cada persona. Hay peleadores a los que se les ha dado la oportunidad de concentrarse en la altitud y de prepararse bien, pero han perdido porque no han podido desarrollar la técnica. La concentración en la altitud es un complemento; no hace milagros”.

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 Cruz Oláis no solamente se basa en aspectos teóricos para respaldar sus afirmaciones:

 

“Afortunadamente, he tenido el privilegio de estar concentrado en el Otomí con Erik Morales, el ´Travieso´, Bejarano… con bastantes peleadores. Esto me ha permitido comprobar lo que te digo“, indica el ex-presidente de la Comisión de Boxeo, Lucha Libre y Kick Boxing de Tijuana, B. C.

 

– ¿Cómo podría explicarnos el caso de boxeadores como Manuel Medina, quien jamás se concentró en las montañas y, sin embargo, conquistó cinco títulos universales?

 

“Cualquier deportista puede prepararse también a buen nivel en el llano, pero se ve rápidamente la diferencia con uno que se prepara en un lugar con menos oxígeno. Con la disciplina que tenía el ´Mantecas´, si hubiera entrenado en la altitud, nadie lo hubiera encontrado sobre el ring. Hubiera sido  difícilisimo ganarle una pelea por la movilidad que tenía. Posiblemente hubiera ganado más

campeonatos“,  apunta el galeno.

 

Por su parte, Roberto Sandoval, propietario del gimnasio Azteca en Tijuana y actual entrenador de Juan Carlos Burgos, clasificado actualmente como número en la categoría de los plumas por el prestigiado Consejo Mundial de Boxeo (CMB), acepta las ventajas que trae consigo una preparación en las montañas, pero no considera determinante este factor durante las contiendas. Los resultados de sus pupilos, a quienes jamás ha concentrado en las alturas, avalan sus palabras.

 

“Todos mis peleadores se preparan aquí en Tijuana y hasta ahorita no nos ha hecho falta prepararnos en el Big Bear o en el Otomí. Aunque sí considero que es bueno prepararse en esas condiciones, porque cuando bajas al nivel del mar, estás más oxígenado y desarrollas mucha más fuerza arriba del ring. Es una buena opción entrenar en la altura, pero cuando no tienes las posibilidades, hay que adaptarte a lo que tengas”, expresa el exentrenador de los ex campeones universales Alejandro “Terra” García y Víctor Burgos

 

– ¿Has pensado concentrar a alguno de tus dirigidos para futuros compromisos?

 

“Sí, claro que sí. Sobre todo, porque los alejas de la rutina, de sus amigos y de cualquier distracción. En una pelea de gran magnitud, sí me llevaría a mi peleador a concentrar para alejarlo más que nada

de eso o en caso de que tuviéramos problemas de peso con alguno de ellos. Además de agarrar una buena condición, los campeones se van a lugares alejados para evitar que los distraigan”.

 

– ¿Hay boxeadores que no se concentran por falta  de recursos o para ahorrarse dinero?

 

“Yo creo que sí. Hay muchos que no se van porque no tienen para pagar gastos de entrenamiento, aunque cuando el boxeador ya está en un nivel importante, su empresa paga sus entrenamientos”.

 

Finalmente, Sandoval expone:

 

“Hay boxeadores que ni entrenando  en la luna  le ganarían a otros. Hay factores como la técnica y la pegada que no tienen nada que ver con la altitud. Nunca supe que Mike Tyson se fuera a entrenar a las montañas y noqueaba a todos. Entonces, pienso que entrenar a varios metros sobre el nivel del mar ayuda, pero no te hace boxeadores invencibles“, puntualizó.

 

 

 

One Response to “La altitud, ¿mito o realidad?”

  1. Jesus Lopez Gorosave says:

    “Muy buena la explicacion fisiologica del entrenamiento en la montaña, aunque un buen “ponch” deja en la lona a cualquier boxeador por muy bien entrenado que este. ja je


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