A unos cuantos días de la esperada contienda ante el mexicano Antonio DeMarco, que decidirá al campeón absoluto de las 135 libras, versión CMB, el zurdo de 28 años de edad habló en exclusiva con este espacio y se declaró listo para el compromiso en puerta, además de manifestar su anhelo de regresar a los cuadriláteros de los Estados Unidos y enfrentar en una pelea soñada al filipino Manny Pacquiao.
Edmundo F. Hernández Vergara
“No me imagino la pelea, mi hermano. Solamente he visto un round y medio a deMarco y alcance a percibir que es un peleador muy técnico y con muchas condiciones, pero estoy confiado en la gran preparación que estoy haciendo…Ya veremos qué pasa arriba del ring esa noche”, dice desde el otro lado de la línea telefónica Edwin Valero, quien acumula diez días entrenando en la ciudad de Monterrey, sede del crucial duelo que sostendrá el próximo 6 de febrero ante el mochitense radicado en Tijuana Antonio DeMarco Soto.
La tarde del viernes 22 de enero no ha sido tranquila para el monarca ligero del CMB. Pasan de las ocho de la noche y está a punto de tomar el vuelo que lo llevará de regreso a su campamento de batalla en la Sultana del Norte, después de haber cumplido con algunos pendientes con las cadenas ESPN y Televisa, en el Distrito Federal.
De entrada, el venezolano rompe con el prejuicio del tipo salvaje y despiadado que nos hemos creado a partir de lo que nos ha enseñado sobre el ring. Su amabilidad, franqueza y acentuado respeto hacia el rival en turno y en todo lo que dice, compensan perfectamente la personalidad de este hombre que se hizo famoso al ganar sus primeras 18 contiendas por nocaut, en el mismísimo primer round. Todo un fenómeno.
A unos cuantos días de la esperada contienda que decidirá al campeón absoluto de las 135 libras, versión CMB, el zurdo de 28 años de edad habló en exclusiva con este espacio y se declaró listo para el compromiso en puerta, además de manifestar su anhelo de regresar a los cuadriláteros de los Estados Unidos y enfrentar en una pelea soñada al filipino Manny Pacquiao.
“Estoy listo para subir a pelear. Me siento muy bien. Hemos hecho una gran preparación con todo mi equipo. Hemos estado entrenando en el Tecnológico de Monterrey y en otros lugares. No conozco mucho la ciudad, pero la he recorrido casi completa en estos días”, expresa el llamado “Inca”.
“Ya he estado en México en otras ocasiones y me encanta este país. Siempre me han tratado muy bien. Realmente me siento como en casa; estoy muy cómodo por acá y la gente ya empieza a meterse en la pelea”, agrega.
-¿Podríamos afirmar que estamos en vísperas del compromiso más importante de tu carrera?
“Nunca sabemos cuál puede ser la pelea más importante, pero pudiera ser ésta porque me puede volver a abrir las puertas del mercado norteamericano y la posibilidad de enfrentar a las grandes figuras que hay allá. Cuando termine la pelea del 6 de febrero, vamos a saber que tan importante fue para mí”.
-DeMarco ha hecho algunas declaraciones que han causado polémica con respecto a la capacidad de sus “sparrings”, a los cuales catalogó como de mayor calidad que Edwin Valero, ¿qué podrías comentar al respecto?
“Antonio deMarco está en todo su derecho de opinar lo que quiera. Todos podemos hacer declaraciones y es algo normal, pero yo no voy a ofender ni a insultar a nadie; nunca lo he hecho y no lo voy a hacer ahora. Yo lo respeto y prefiero hablar arriba del ring”.
Pese a su impresionante record de 26-0, con 26 anestesiados, el zurdo nacido en Bolero Alto, Mérida, Venezuela, se muestra cauteloso cuando se le solicita el pronóstico de la batalla.
“No puedo dar un pronóstico. Nuestro deporte no es de pronósticos. Venimos preparados para ganar pero en el boxeo nunca se sabe… a veces aparece un golpe que cambia todo. Estoy listo para pelear los 12 rounds y ojalá que esa noche salga a relucir mi experiencia y mi pegada, que son mis mejores armas”, comenta.
Admirador del boxeo de su compatriota Antonio Esparragoza, quien brilló como campeón mundial pluma en la década de los ochenta, Edwin está consciente de lo que significa para el pugilismo de su país, aunque no se atreve a afirmar que está en camino a convertirse en una de sus máximas glorias.
“Es difícil decirlo, pero yo he sido la punta de lanza para revivir el boxeo venezolano. La mayoría de los aficionados de mi país me adoran, pero hay otro sector de la gente que se reserva su opinión sobre mí… soy un boxeador polémico en Venezuela”, afirma.
Sin embargo, lo que sucedió el pasado 19 de diciembre en el Polideportivo José María Vargas de la Guaira, Venezuela, resultó impresionante. Valero se presentó por primera ocasión como monarca universal ante su gente enfrentando a Héctor Velázquez, púgil hecho curiosamente también en los gimnasios de Tijuana, y el respaldo fue estremecedor.
“Fue algo impactante, no sé cómo describirlo… la gente agotó los boletos en dos horas y no dejó de apoyarme durante toda la pelea”, dice con orgullo.
El pueblo lo quiere y se identifica con el “Inca” porque es toda voluntad sobre el entarimado y porque ve en él a un huracán para el que no existen imposibles. Es una de las banderas modernas de la cultura popular venezolana, pero él siente que el grueso de su historia está aún en el tintero.
“He noqueado a muchos boxeadores; el récord mundial es mío, pero yo le quiero dejar un legado más importante al boxeo y a mi país y para eso estamos trabajando duro. Tengo el material suficiente y estoy en la edad para buscar cosas más grandes”, confía.
-Normalmente, los peleadores venezolanos han hecho carrera como campeones de la AMB, por razones obvias. En tu caso, ya fuiste campeón de este organismo, pero ahora eres dueño del cinto ligero del CMB, ¿cómo valoras ser el monarca del Consejo?
“Lo mejor que me pudo pasar en mi carrera es ser campeón del CMB; es algo que yo desee desde los inicios de mi carrera profesional y afortunadamente se me dio la oportunidad de disputar este cetro tan importante… es el mejor organismo que existe”.
Respecto a la visa para ingresar a los Estados unidos, la cual le fue negada hace algunos meses, explica:
“Antes tenía la visa pero me faltaba el permiso para trabajar. Ahora tengo el permiso para trabajar pero me falta la visa, pero es muy probable que en el mes de marzo haya noticias al respecto. El señor José Castillo y los abogados están trabajando en base a eso. La vez pasada hubo un malentendido y me la negaron, pero no hubo ningún problema en especial”, indica.
Con la visa en mano, se abrirán automáticamente puertas que pueden conducir al explosivo venezolano a medirse a otras figuras y acceder a las bolsas millonarias deseadas por todo boxeador.
Valero lo sabe y maneja nombres como el de los mexicanos Humberto “Zorrita” Soto y Juan Manuel Márquez, pero su objetivo primordial se llama Manny Pacquiao.
“La pelea de ensueño, para mí, sería contra Pacquiao. La fanaticada siempre me pregunta cuando voy a enfrentar a Manny y me dicen que quieren verme frente a él. Yo solo estoy esperando el momento en que Pacquiao me hable y me diga: ´vente, mi hermano, vamos a partirnos la mouser´. Yo pelearía en superligero y hasta en welter con él”, dice entusiasmado.
-Actualmente, Pacquiao se aprecia como un monstruo del boxeo mundial, ¿qué posibilidades crees que tienes de vencerlo, Edwin?
“Presiento que puede ser una contienda espectacular y muy interesante. Los estilos se pueden acoplar y podemos dar una pelea de guerra, que dejaría muy contentos a los fanáticos. No creo que sea una pelea enredada entre zurdos”.
-¿Qué se siente nunca haber llegado a una decisión? ¿No te gustaría escuchar una puntuación a tu favor?
Valero ríe de buena gana del otro lado de la línea y responde:
“Yo siempre subo al ring pensando que la pelea va a llegar hasta el último round, pero siempre termino imponiendo mi ritmo y conecto constantemente al rival, hasta que llega el momento que se caen o ya no quieren seguir, como sucedió con Héctor Velázquez”.
-¿Te ha llegado a sorprender la facilidad con la que caen tus rivales?
“No, porque sé el potencial que tengo. De las 57 peleas que hice en el boxeo aficionado, gané casi todas por nocaut… Desde niño supe que era un hombre muy fuerte”.
-¿De dónde proviene esa fuerza devastadora de Valero?
“Vengo de una familia extremadamente fuerte. Yo creo que lo heredé de mi padre. Somos una raza muy resistente y poderosa. Yo soy un peleador ordinario, pero muy fuerte y ahí viene mi hermano también, que quiere debutar”.
Finalmente, Edwin culmina la entrevista con una dedicatoria muy especial:
“Le dedico la pelea contra deMarco a mi país y a todos los mexicanos. Esta pelea se la voy a dedicar a estos dos bellos países y a su gente… el espectáculo está garantizado”, puntualizó.
*Agradecemos infinitamente a nuestro buen amigo Reynaldo Solórzano por hacer posible la entrevista y por facilitarnos las fotografías.





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