Edmundo F. Hernández Vergara
La muerte nunca deja de impactarnos y de aparecer como un zarpazo inoportuno pese a que la esperamos desde el primer segundo de vida. Es complicado aceptar que de un momento a otro las personas con las que hemos compartido tantas cosas o tuvimos contacto de alguna u otra forma, ya no están y jamás las volveremos a ver, al menos en esta realidad.
A través de mi buen amigo Reynaldo Solórzano, tuve la oportunidad de platicar en el mes de enero con Edwin Valero, quien atentamente me regresó la llamada a mi casa tras varios intentos fallidos y de encontrarlo ocupado en pleno entrenamiento, de cara a la que resultaría, insospechadamente, la última contienda de su carrera ante el tijuanense Antonio deMarco, en Monterrey, Nuevo León.
Del otro lado de la línea me encontré con un hombre aparentemente centrado, humilde, accesible y con un hambre impresionante de trascender. Rompió, de entrada, con el prejuicio del tipo salvaje e intratable que nos habíamos creado tras alcanzar la fama ganando sus primeras 18 contiendas por nocaut, en el mismísimo primer round. Sin haberlo dicho, el venezolano me dejó muy claro, después de sus primeras palabras, que vencería sin problemas a deMarco para situarse en la antesala de un duelo que hubiera resultado de ensueño frente al filipino Manny Pacquiao.
Entre otras cosas, Valero expresó en aquella ocasión, sin perder en ningún momento la disposición con la que inició la conversación:
“Estoy listo para subir a pelear. Me siento muy bien. Hemos hecho una gran preparación con todo mi equipo. Hemos estado entrenando en el Tecnológico de Monterrey y en otros lugares. No conozco mucho la ciudad, pero la he recorrido casi completa en estos días. Ya he estado en México en otras ocasiones y me encanta este país. Siempre me han tratado muy bien. Realmente me siento como en casa; estoy muy cómodo por acá y la gente ya empieza a meterse en la pelea”, fueron sus primeras palabras de aquella entrevista con una duración aproximada de 20 minutos.
Pese a su impresionante record de 27-0, con 27 anestesiados, el zurdo nacido en Bolero Alto, Mérida, Venezuela, fue sumamente cauteloso cuando se le solicitó el pronóstico de la batalla. Contrario a lo que pudiera pensarse, nunca fue un bravucón que le faltará al respeto a sus oponentes:
“No puedo dar un pronóstico. Nuestro deporte no es de pronósticos. Venimos preparados para ganar pero en el boxeo nunca se sabe… a veces aparece un golpe que cambia todo. Estoy listo para pelear los 12 rounds y ojalá que esa noche salga a relucir mi experiencia y mi pegada, que son mis mejores armas”, expresó de manera respetuosa y con el tono de una persona que parecía totalmente centrada.
De igual forma, el llamado “Inca”, quien era considerado uno de los estandartes modernos del gobierno de Hugo Chávez y de la cultura popular de Venezuela, se sabía una figura polémica en su país:
“Es difícil decirlo, pero yo he sido la punta de lanza para revivir el boxeo venezolano. La mayoría de los aficionados de mi país me adoran, pero hay otro sector de la gente que se reserva su opinión sobre mí… soy un boxeador polémico en Venezuela”, afirmó.
El zurdo, quien recién había sido nombrado por el Consejo Mundial de Boxeo como monarca en receso por un problema de adicciones, hizo hincapié en un futuro que jamás llegaría:
“He noqueado a muchos boxeadores; el récord mundial es mío, pero yo le quiero dejar un legado más importante al boxeo y a mi país y para eso estamos trabajando duro. Tengo el material suficiente y estoy en la edad para buscar cosas más grandes.
“La pelea de ensueño, para mí, sería contra Pacquiao. La fanaticada siempre me pregunta cuándo voy a enfrentar a Manny y me dicen que quieren verme frente a él. Yo solo estoy esperando el momento en que Pacquiao me hable y me diga: ´vente, mi hermano, vamos a partirnos la mouser´. Yo pelearía en superligero y hasta en welter con él”, comentaría notablemente entusiasmado.
Siempre en términos de cordialidad, Edwin no dejó de invitarme a su segunda defensa del cetro ligero del CMB y agradeció el interés por su persona y sus logros:
“¡Papá, mi hermano, esperemos que puedas venir a la pelea. Yo te agradezco por esta entrevista y dile a los mexicanos que les dedico la pelea”.
Lamentablemente, Valero ya no está con nosotros porque su vida privada resultó tan volcánica como su carrera sobre el ring. Solamente un severo desequilibrio emocional te puede llevar a lanzar la vida por la borda cuando lo tienes todo. Porque el tipo no podía pedir más: era campeón mundial, tenía una mujer bellísima a su lado y era padre de dos niños encantadores que, al final de cuentas, han resultado las más afectadas en esta tragedia, tras quedar literalmente huérfanos de la noche a la mañana.
Apuñalar a Jennifer Carolina por la noche y ahorcarse en la madrugada le ha dado forma a un capítulo por demás truculento que nos mantiene impactados desde las primeras horas del lunes, y que contaremos a las futuras generaciones como la historia de un pugilista venezolano que una noche no pudo controlar el instinto asesino que lo llevó a ganar todas sus contiendas por nocaut, y le quitó la vida a su esposa de tres cuchillazos para después colgarse con su propia ropa, en la celda donde esperaba su condena.
Aunque a la postre es lo que menos importa, boxísticamente Edwin nos ha dejado para siempre la intriga de lo que pudo suceder en una pelea ante el filipino Manny Pacquiao. Desafortunadamente nunca lo sabremos, aunque me uno a las suposiciones de aquellos que veían ganador a Valero, porque el “Inca” aguantaba y pegaba tanto o más que el Pac-Man y, pese a su guardia y técnica inexistentes, nadie lo superaba en lo despiadado… ¿alguien lo duda?
En paz descansen, Jennifer Carolina y Edwin Valero…
FOTOS: REYNALDO SOLORZANO





COMO SIEMPRE BUSCANDO LA EXELENCIA EN EL PERIODISMO Y LOGRANDO CADA DIA
UN ESTILO MUY PROPIO DE INFORMAR…..POR ELLO MI ADMIRACION Y RESPETO
BENDICIONES PARA TI Y TU FAMILIA
ATTE… FRANK NAVARRO
April 21st, 2010 at 12:58 pm
un gran articulo muy conmovedor lo siento aun mas por los niños que quedaron desamparados. que sirva de leccion a todos los boxeadores sobre todo a los que estan en la cima.
April 21st, 2010 at 1:05 pm
mundo. sencillamente sin palabras.
April 21st, 2010 at 5:03 pm
Al parecer un gran boxeador que no pudo vencer a las drogas. Buen artículo , Edmundo.
April 21st, 2010 at 5:44 pm