Tijuana, B. C.- Aquel 13 de septiembre de 1984, una sugerencia de su padre -destacado poeta y periodista sudcaliforniano de especial gusto por el Arte de Fistiana y por el beisbol- lo marcaría inesperadamente para el resto de sus días. A sus escasos seis años de edad, el pequeño Alain esperó pacientemente la hora y se dispuso a presenciar la que sería la primera pelea de box de su vida, al lado de su hermano y de su progenitor.
Después de ocho episodios que observó sin parpadear, escuchó sorprendido que los comentarios de su padre y los que hicieron segundos más tarde los cronistas de Televisa, coincidieron: “¡Ha nacido un grande!”.
El hasta esos momentos desconocido Julio César Chávez, acababa de noquear al favorito Mario “Azabache” Martínez, para adjudicarse el cetro ligero del CMB y convertirse en el primer ídolo de Alain “Konan” Hernández. La recomendación paterna había valido la pena.
“Fue la primera pelea que vi en mi vida y me marcó. Fue un gran espectáculo y muy dramático para un niño de seis años ver la cara ensangrentada del ´Ázabache´, que era el favorito, según los comentaristas. Eso le dio más importancia al triunfo de Chávez y jamás me perdí, desde ese momento, una de sus peleas. Así me hice aficionado y, posteriormente, boxeador. Podríamos decir que mi papá y Chávez me marcaron el camino”, afirma el llamado “Konan”.
Como pocos pugilistas, Alain Hernández no solamente sabe boxear, también sabe de boxeo. Es como una biblioteca con los datos más frescos y radiografías exactas de las carreras y estilos de la gran mayoría de sus compañeros de profesión, producto de su extraordinaria memoria y de su gusto por las estadísticas.
“Alain es un conocedor especializado en boxeo. Él sabe de todo el mundo, se le puede preguntar acerca de cualquier peleador y te puede decir algo sobre él”, afirma Paloma, la menor de sus dos hermanos.
Su aventura por los cuadriláteros la inició en el gimnasio de Erik Morales, en la Zona Norte de la ciudad, bajo la supervisión de Joe Valdez, quien lo enseñó a “pararse” y los primeros secretos de cada aparato, aunque el grueso de su formación se la debe a José Luis Román del Gimnasio Ulloa.
“Empecé a entrenar en el gimnasio de Erik Morales en la Zona Norte y un año después decidí hacer una carrera en otro gimnasio, hasta que debuté como amateur a los 19 años de edad”, afirma Hernández., quien nació un 6 de noviembre de 1978, en la Paz, B. C. S.
El peleador bajacaliforniano, conocido en Tijuana por su estilo pundonoroso y su entrega incondicional al gimnasio, no viene de una familia de boxeadores. Sería mentir si afirmáramos que trae el boxeo en la sangre. No es así. Su familia se ha ganado la vida -desde su abuelo paterno- a través de la pluma. Sus padres y sus hermanos han destacado como periodistas en Tijuana y más allá de sus fronteras. Un trabajo que llevó a la familia desde su natal La Paz, B. C. S., a la Ciudad de México, en la década de los ochenta y, posteriormente, a Tijuana en los años noventa.
“Cuando yo era pequeño y vivía en la ciudad de México, mi padre solía llevarnos a la legendaria Arena Coliseo y luego, cuando llegamos a Tijuana, me tocó presenciar en el Auditorio la última etapa de la época de oro del boxeo tijuanense. Recuerdo que pude ver una de las últimas peleas del ´Azabache´ contra Ramón Marchena. Esos eran boxeadores que peleaban para la gente y no se cuidaban la cara, como ahora”, afirma Hernández.
“Mis boxeadores favoritos en esos tiempos eran Luis ´Bucky´ Mora, Paco Cuesta y el ´Maikito´ Martínez; eran unos guerreros que dejaban todo sobre el ring y que llenaban el Auditorio. El ´Bucky´ tenía más de 15 derrotas, pero eso no le importaba a nadie porque su entrega parecía la de un invicto… creo que tengo algo de él“, agrega sonriente.
Después de una carrera amateur muy corta en la que hilvanó un record favorable de diez victorias y cuatro derrotas, decidió incursionar en el profesionalismo a mediados de 2002 en un combate que recuerda con emoción no porque noqueó a su oponente Sergio “Alacrán” Lozoya en la primera ronda, sino porque guarda en la memoria un momento que perdurará posiblemente para siempre.
“Recuerdo que en mi camino hacia el ring, me crucé con mi madre. Por lo general, cuando yo era boxeador amateur, mi mamá llegaba después de la pelea porque no le gustaba verme arriba del ring, pero esa vez estaba ahí, a la derecha del pasillo, mientras me dirigía al cuadrilátero y me abordó para desearme suerte”, afirma con ese sabor agridulce que tiene la nostalgia.
La madre de Alain Hernández falleció el 29 de mayo de 2007, en una dura lucha contra el cáncer y, en su memoria, se tatuó su imagen en el hombro derecho.
“No le gustaba verme pelear y ahora ella está conmigo arriba del ring en cada uno de mis combates… ella me da la fuerza cuando me hace falta”, expresa al respecto.
Su record no es para impresionar (18-7-2, 10 nocauts), pero es engañoso porque ha sido víctima de fallos injustos que le han privado de engrosar su número de victorias. Sin embargo, “Konan” se considera una persona inteligente que ha aprendido de las derrotas, principalmente de las más dolorosas.
“He tenido algunas derrotas duras, pero he aprendido de esas peleas, especialmente de las que sostuve contra Jorge Páez Jr. y Vernnon Paris “, acepta.
“Páez y Paris tienen un gran prestigio y calidad, y les di buena batalla. Incluso, si me apuran, la pelea contra el ´Maromerito´ fue empate, pero los jueces vieron otra cosa. Fueron derrotas difíciles pero me enseñaron muchísimo y me hicieron crecer como boxeador y como persona… creo que si me los volviera a encontrar, no tengo duda de que ahora les ganaría”, añade.
Incluidas estas dos derrotas, desde el año 2005, el púgil de 30 años de edad ha acumulado un record de 13-3, 6 nocauts. En 2008, una cadena de cinco victorias lo llevó a ganar el trofeo como el Prospecto del año en Tijuana.
“Me siento muy orgulloso de haber ganado el trofeo como prospecto del año en una plaza tan importante como Tijuana. Fue el premio para un año de buen trabajo y de victorias importantes, pero ya es pasado y ahora tengo que ver para adelante y tratar de ganar un título”, dice al respecto.
Ahora, el llamado “Konan”, quien se ganó su nombre de batalla debido a su naturaleza tenaz en el ring, como el guerrero de la Atlántida, creado por Robert E. Howard, tiene enfrente el desafío más importante de su carrera este sábado 24 de julio en las instalaciones del Hipódromo de Agua Caliente, en donde se medirá ante el temible pegador ensenadense Antonio “Bazooka” Cervantez, por el cetro interino de la Fecarbox, avalado por el prestigiado Consejo Mundial de Boxeo.
El duelo que ha llamado poderosamente la atención en esta frontera, por el estilo espectacular y la entrega de ambos, será en la categoría de los ligero y forma parte de la mega cartelera de cuatro títulos, que encabezará el prometedor prospecto tijuanense Antonio “Cañitas” Lozada y el sinaloense Hugo Hernández.
“La gente sabe que el ´Bazooka´ y yo daremos un gran espectáculo. Somos dos peleadores de choque, con mucho corazón y no vamos a defraudar porque los dos queremos el título”, dice al respecto Hernández, quien el pasado 12 de junio venció por puntos a Adam “Ojitos” Gamboa.
“Cervantes es un peleador duro que ha enfrentado a rivales de la talla de Iván Valle, Fernando Trejo y Michel Lozada, y no me queda la menor duda de que me va a complicar bastante esa noche, pero estamos preparados para morirnos en la raya y dejar todo sobre el ring. Voy a vencer al ´Bazooka´, dice convencido.
El “Konan”, quien cuenta con el nada despreciable currículo de haber sido “sparring”, durante su trayectoria, de púgiles de la talla de Erik Morales, Humberto “Zorrita” Soto y Manuel “Mantecas” Medina, declara que se encuentra en la etapa final de la que considera la mejor preparación de su carrera.
“Siempre me he preparado muy bien y ahora que voy por un campeonato no podía ser la excepción. Estamos haciendo la mejor preparación de mi carrera, corriendo por las mañanas por espacio de 50 minutos y, por las tardes, nos metemos dos horas al gimnasio. Por preparación no va a quedar… estoy listo”, asegura el púgil de origen sudcaliforniano.
Finalmente, Alain deseó suerte a su compañero de gimnasio Antonio Lozada Jr. y a los otros dos tijuanenses que disputarán cetros esa misma noche y con los que compartirá escenario:
“Le deseo lo mejor a ´Cañitas´ Lozada. Es un gran prospecto y cada pelea se ve mejor. Puede llegar a ser una figura para el boxeo de Tijuana y ojalá así sea. También me da mucho gusto pelear en una cartelera en la que participarán como estelares David de la Mora y Marvin Quintero. Los tres somos de la misma generación del box amateur de Tijuana y ahora vamos por títulos importantes. Espero que ganemos todos, como cuando usábamos caretas…”, concluyó.






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