Edmundo F. Hernández Vergara
Fotos Cortesía: Germán Villaseñor
Las Vegas, Nevada.- Hace aproximadamente dos años, Roberto Maciel, un tipo entrado en años, conocedor del boxeo y un buen amigo de la ciudad de Tijuana, me preguntó quién era para mí el mejor supergallo del mundo y le respondí, sin dudar un solo instante, con el nombre y el apellido del ex pupilo de don Nacho Beristain: Rafael Márquez.
Maciel me refutó inmediatamente y mencionó el nombre de un puertorriqueño de muy poca fama en ese entonces: “Juan Manuel López”, dijo, muy seguro de su afirmación.
El llamado “Juanma” acababa de noquear en Atlantic, City, al “Tarahumaura” Daniel Ponce, para adjudicarse su primer título mundial. Un gran logro para cualquier boxeador, pero insuficiente para considerarlo como el mejor en su peso, según mi muy particular punto de vista.
Entonces, le comenté a mi buen amigo, que Juan Manuel López (30-0, 27 nocauts) me parecía un estupendo pugilista, pero que no podía aceptarlo como el supergallo más calificado del planeta mientras no le ganará a los monstruos de su división, entre ellos Rafael Márquez (39-6, 35 nocauts).
“En unos meses hablamos”, culminó Maciel una plática que en ese entonces me pareció intrascendente.
Pues bien, debo reconocer que Roberto tenía razón y vio en el zurdo de Río Piedras, Puerto Rico, lo mismo que vieron desde un inicio en su tierra: una figura en pañales.
No fue en la categoría de los supergallos, fue una división arriba, pero a final de cuentas López venció al adversario que le hacía falta en su lista para adquirir el reconocimiento del mundo entero.
Después de ocho trepidantes episodios, que mantuvieron de pie a los más de ocho mil aficionados que colmaron las gradas esmeraldas del Grand Garden del MGM, el boricua se hincó de júbilo en medio del ring cuando se enteró que el noqueador capitalino había decidido quedarse en su esquina, debido a una supuesta lesión en el hombro derecho.
Hasta el sexto round, Márquez ofreció resistencia y puso en serios aprietos a Juan Manuel López, gracias a un fino boxeo en el que brilló su izquierda como en sus mejores noches.
Resultó realmente asombroso que en un enfrentamiento entre dos bombarderos no se hayan presentado caídas. Hubo, incluso, momentos en los que se “cruzaron” de manera espectacular con golpes de poder, pero la extraordinaria condición física de ambos los mantuvo de pie.
A final de cuentas, el séptimo y octavo episodios marcaron el rumbo de uno de los mejores duelos del año. “Juanma” entendió que el camino era por “dentro” y devastó al mexicano paulatina y sistemáticamente en base a “uppers”.
Milagrosamente, el dirigido por Daniel Zaragoza se mantuvo de pie ante la angustia de los miles de mexicanos que le ofrecieron de manera permanentemente un respaldo incondicional. El nocaut hubiera sido inevitable para el noveno giro y Rafael decidió quedarse en el banco. Lo del hombro parece un cuento para justificar la derrota y no darle el gusto al boricua de haber caído a sus pies.
Y el zurdo así lo entendió y fue duro con Márquez en la conferencia:
“Esta noche no solamente vencí a Márquez… también le arranqué el corazón porque prefirió quedarse sentado en su esquina en lugar de salir a pelear como el guerrero que decía ser. Márquez no fue un guerrero esta noche”, declaró el monarca pluma de la OMB.
Lo que sucedió a final de cuentas el pasado sábado 6 de noviembre en el entarimado del MGM, no fue otra cosa sino un acontecimiento natural propiciado por el padre tiempo. Simplemente, el púgil en plena lucidez de facultades y con un futuro luminoso venció al veterano de las grandes hazañas, mermado precisamente por sus proezas y por la edad.
Simplemente se trata de ceder involuntariamente la estafeta. Y así ha sucedido siempre. Le pasó a Muhammad Allí con Larry Holmes y a Larry Holmes con Mike Tyson; a Chávez con de la Hoya y a de la Hoya con Pacquiao… y le terminará pasando al “Pac Man”.
Posiblemente, el Rafael Márquez que conocíamos previo a la tetralogía que lo catapultó a la consagración ante Israel Vázquez, hubiera noqueado a Juan Manuel López. Estaba entero y era temible.
Algunos golpes más tarde y a los 35 años de edad la victoria seguramente lo sigue seduciendo con la misma intensidad que a un novato y lo demostró en cada granadazo que lanzó sobre la humanidad del isleño. Sin embargo, el cuerpo empieza a cobrarle factura y no debe preocuparse, pues nada ni nadie podrá opacar la brillante historia que forjó sobre los entarimados. Ni siquiera una nueva derrota en la revancha ante López. Los Márquez siempre serán los Márquez, llámese Rafael o Juan Manuel…






totalmente de acuerdo con el sr. edmundo a rafael marquez le gano el padre tiempo y nada de lo que pase en la revancha va empañar su gran trayectoria y seguramente entrara en la lista sagrada de los mas grandes boxeadores mexicanos de todos los tiempos. por cierto gran trabajo de este periodista como nos tiene acostumbrados. pd: muy bien juan manuel lopez hizo una gran pelea,bien por el boricua!
November 10th, 2010 at 11:15 pm
Que bueno k das un punto de vista tal cual es,,no te dejas llevar x el patriotismo,,,Marquez conecto a Juanma un par de veces,lo tambaleo,pero nunca lo puso mal!! Despues inventaron lo del hombro,,pero todos los que sabemos de esto,es que no tenia oportunidad de ganar ante un Juanma que lucia cada round mas fuerte!!!! Otra cosa,,,los comentaristas de tvazteca,,en sus escazos o nulos conocimientos de este deporte,,tenian en la tarjeta que ellos suelen llevar,,al Mexicano ganando por 2 puntos,,jajjajajajaja,,me da risa,,aunke la mayoria de laas veces coraje!!!! Un Saludo Edmundo,,,,haces un gran trabajo!!!
November 13th, 2010 at 6:48 pm
que onda, héctor. muchas gracias por tus comentarios. estoy de acuerdo contigo. muchas veces nos malinforman y la gente termina creyendo mentiras. saludos.
November 15th, 2010 at 3:37 am