El pasado sábado 27 de marzo en la ciudad de Hamburgo, Alemania, el actual campeón mundial pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el cubano Yuriorkis Gamboa, defendió exitosamente por tercera ocasión el fajín que ostenta desde abril del año pasado, en contra del argentino Jonathan Víctor Barros.
Gamboa ganó una amplia decisión y dio una cátedra de buen boxeo, pero en la misma hubo excesos de confianza que casi le cuestan un flash knockdown en la mitad del combate.
No podemos culpar al cubano por ser un tanto arrogante arriba del ring. Ese es el estilo que ha elegido para venderse ante los fanáticos. Así que, tendremos que acostumbrarnos a seguir viéndolo burlando los envíos de sus contrarios de forma descarada, y golpeándolos desde todos los ángulos, hasta que comience a perder reflejos por la edad.
A pesar del gran trabajo que realizó a lo largo de 12 giros, hubo muchas críticas porque no pudo noquear a su opositor. Lo cual me recordó a aquel ‘Prince’ Naseem Hamed que se fue hasta la decisión contra el irlandés Wayne McCullough.
Finalizaba el mes de noviembre de 1998, y Naseem Hamed regresaba a los Estados Unidos, luego un debut exitoso en donde noqueó neoyorkino Kevin Kelley.
Había muchas expectativas en torno a éste combate, pues Hammed siendo un fuera de serie y un artista del nocaut, enfrentaba a un boxeador con buenos registros que nunca había sido noqueado, pero que llegaba a la justa con la etiqueta de víctima.
Hamed no hizo nada diferente previo a este combate. Habló basura y pronosticó anesteciarlo en el 3er asalto… el público se encontraba a la expectativa del nocaut, pero como es costumbre hacia los que toman el mote de villanos. Todos Deseábamos que quien recibiera el nocaut fuera el propio Hamed, aunque esa fuera una tarea de lo más difícil para McCullough.
El ‘Príncipe’ Hamed tampoco hizo algo diferente en la pelea, payaseó, hizo poses, bailó y golpeó a su rival de las formas que se le ocurrieron. Su única falta fue no noquearlo. Motivo suficiente para que el aficionado catalogara su actuación como mediocre.
“Hay un cierto nivel de expectativas para un boxeador como Hamed, fue lo mismo con Muhammad Alí.” Dijo en aquella ocasión Seth Abraham, presidente de HBO Sports, y agregó: “Cuando no cumplen con esas expectativas, se decepciona la gente. Pero tienen que darse cuenta que en este deporte no siempre vas a noquear cada vez que subas al ring.”
Lo mismo está pasando con Gamboa, siempre que haya una pelea de él, el público va a esperar el nocaut. Y si no lo hace, nadie estará conforme.
Creo que en lugar de tomarlo así, deben pensar que en esta ocasión no nos regaló una victoria por la vía del cloroformo, pero a cambio, extendió su actuación para que nos deleitáramos por casi 50 minutos del boxeo que lo ha llevado a ser reconocido como un púgil de primer nivel.
mayel00@yahoo.com




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