MANUEL “PULGARCITO” RAMOS, UN COMETA DEL BOXEO

PulgarcitoPuños de Oro (Armando Zenteno C )

La vida deportiva y personal del sonorense, Manuel ”Pulgarcito” Ramos, es una paradoja del destino, sus reseñas suelen referirse al episodio de su pelea ante Joe Frazier y Manuel fue mucho más que eso, no quiso ser campeón nacional de este país, no le interesaba y por orden de su manager Francisco Rosales. Manuel tenía ese algo tan preciado que se llama carisma, nació en Hermosillo, Sonora, el 20 de Noviembre de 1942, su familia se integraba con tres hermanos, su padre trabajaba de burócrata en la oficina de Hacienda y buscando mejores horizontes pidió su cambio a la capital, Manuel llegó de seis años al Distrito Federal. Siempre se destacó por su estatura, que alcanzó 1.93 y su sueño de juventud, nunca fue el boxeo, él quería  ser el portero del equipo de sus amores: el Atlante. Por esos azahares que tiene el destino, en una riña callejera se cruzó en su camino “El Chilero” Carrillo, quien fue un “sabio” del boxeo y lo empujó al gimnasio, fue precisamente Carrillo quien le enseñó a aplicar el gancho al hígado, como lo había hecho con Kid Azteca y después con Rubén Olivares, Ramos lo aprendió a la perfección. Debutó a los 20 años de edad y noqueó en el primero al “Indio” López, pelea por la cual cobró 300 pesos. Se distinguió por su pegada fulminante con el gancho al hígado que le enseñó el maestro “Chilero” Carrillo, y el aguante de su quijada de hierro. La combinación de la fórmula la completó el manager Francisco Rosales, quien había manejado al ídolo Raúl “Ratón” Macías y contaba con excelentes relaciones en Estados Unidos, con gente como George Parnassus, el griego que abrió la puerta de las grandes bolsas a los pugilistas mexicanos, y con la familia Eaton, impulsores entre otros de Ricardo “Pájaro” Moreno, al que convirtieron en millonario sin ser campeón mundial. Rosales llevo a Manuel a los Ángeles, California, haciendo brillante campaña La división mayor, nunca ha sido pródiga en México, pero el chihuahuense Alberto Zuany, junto con Ramos, son los dos pesos completos mexicanos que más han figurado. Zuany  venció al grandioso doble campeón mundial completo Ezzard Charles, el 30 de septiembre de 1958 en Ciudad Juárez, habrá que acotar que Charles estaba en el ocaso de su maravillosa carrera. Otro sonorense, Kid Hermosillo, en 1943, enfrentó al inmenso Archie Moore, 10 años antes de que se coronara campeón mundial de los completos ligeros y cayó noqueado en cinco rounds. Otros mexicanos que militaron en las divisiones mayores fueron Pancho Ramírez, Raymundo Vargas, Juan Romero y Lorenzo Pedro, los cuales emigraron al territorio estadounidense para combatir, entre los medianos y ligeros pesados, frente a pugilistas en muchos casos dentro de la división de peso completo. La sabia dirección de Rosales llevó a Ramos a peleas importantes, pero sin duda el punto culminante fue el haber conseguido el pleito ante  el estadounidense Eddie Machen,, clasificado mundial desde 1956 entre los 10 mejores del mundo, en ese año Machen era el dueño del quinto casillero y su nombre figuraba al lado de Floyd Patterson campeón mundial de los completos.. Al año siguiente en 1957, Machen por virtud de sus triunfos arrolladores llegó al número uno y se convirtió en el retador oficial de Patterson. Para 1958 estaba ubicado Machen en el sitio número siete y en 1959 se colocó en el quinto sitio, ya andaba por ahí Sony Liston, quien a la postre fue campeón del mundo. En 1960 Machen era el tercer mejor peso completo mundial y en 1961 arribó hasta el segundo escaño, ese año aparecía ya como noveno clasificado el inmortal Cassius Clay, llamado más tarde Muhammad Alí. El 5 de marzo de 1965, Machen le disputo el título vacante a Ernest Terrell y perdió decisión en 15 rounds., pero esto habla de la calidad de rival que enfrentó Manuel Ramos aquel año de 1966 y cuyo triunfo en El Olimpic Auditorium de Los Ángeles, California, lo llevó a figurar entre los 10 mejores completos del mundo, el primer mexicano en conseguirlo. “El Pulgarcito” inscribió su nombre al lado de Muhammad Alí, cuando este se convirtió en campeón, ahí estaban entonces Ernest Terrel, primer clasificado, Zora Foley como segundo, Joe Frazier sexto mundial, Oscar Ringo Bonavena, séptimo, George Chuvalo el octavo y Ramos en la posición diez.. En tan solo un año y gracias a su victoria frente al excampeón mundial Terrell, el retador oficial de Alí al que le había soportado la larga ruta en la disputa de la corona, y teniendo como escenario el majestuoso Estadio Azteca, Ramos brincó hasta la posición número cuatro, tenía un récord de 24 peleas, con 17 triunfos por la vía rápida y siete derrotas por puntos nunca había sido noqueado. Manuel subió el 24 de Junio de 1968 al ring del histórico Madison Square Garden, de Nueva York, en medio de música de mariachis y porras, contaba con 25 años de edad y recibió la mayor paga de su vida: 50 mil dólares, que entre otras cosas, sirvieron para comprar una casa a sus padres. Una enorme caravana de mexicanos hicieron el viaje, y se agregaron a la poblada colonia de paisanos residentes e ilegales, para disputar el cetro a Joe Frazier, quien se había coronado frente a Buster Mathis en ese mismo escenario, apenas tres meses antes, de tal suerte ante nuestro paisano realizaba su primera defensa. Frazier quien había sido campeón olímpico en 1964, era dos años menor que su oponente, pero su clase infinita, superaba con mucho el entusiasmo, pundonor y coraje de Ramos. La memoria es flaca por desgracia, pero habrá que citar que esa pelea paralizó a nuestra nación, había una lucecita en los puños del “Pulgarcito”, que de pronto explotaron como una hoguera, cuando cruzó los aires un sólido derechazo que se impactó en el rostro de Frazier al que las cuerdas impidieron caer en la lona: era aquel el momento de grandeza o incertidumbre, Pulgarcito hizo lo inimaginable, ante el grandioso Smokin Joe, porque estaba colocando ganchos al hígado perfectos a uno de los grandes. Pero ante la hazaña, no supo que hacer y, le faltó decisión, conocimientos y experiencia, para acabar la obra que lo hubiera inmortalizado. La prensa que lo acosó en los vestidores, casi le puso en la boca la palabra “me espanté y no supe que hacer”, a Ramos increíblemente no le enseñaron o no aprendió, que un pugilista no se puede espantar, porque el instinto fiero lo trae por naturaleza. Ramos creyó que ese golpe era suficiente, y técnicamente fue su error. Lo que siguió fue normal, una regañada de época en la esquina de Frazier y en el segundo round salió decidido a terminar, después de castigarlo inclemente, iba a sonar la campana cuando el réferi Arthur Mercante paró la pelea y con ese “stop”, también terminó la etapa brillante del sonorense, quebrando el sueño de millones de mexicanos, volviéndolos a una cruda realidad, ya que decenas y tal vez cientos de ellos, salieron despavoridos del recinto, ante la voz de alarma que se corrió: en las afueras, la migra estaba cazando indocumentados, que se habían arriesgado al conjuro del nombre del “Pulgarcito”. Siguió en el boxeo una década más que fue intrascendente, convertido en trotamundos de: Italia a Inglaterra, de ahí a la Argentina y Alemania, El Reino Unido, Sudáfrica y medio territorio estadounidense, para caer ante George Chuvalo, Oscar Bonavena, Ron Lyle, Joe Bugner, y Chuck Wepner, del resto, sus nombres se perdieron en la noche de los tiempos. Frazier además de la derrota, le agrieto su quijada de hierro. Ramos antes de Frazier había noqueado a  15 rivales y jamás había estado en la lona, después de Frazier, sufrió 15 derrotas consecutivas. De todos modos, gracias Manuel por esa ilusión pasajera que nos brindaste. Se retiró el 30 de junio de 1977, a los 35 años perdiendo por nocaut en el segundo round ante Bob Hazelton, dejando una marca de  56 encuentros, con  24 triunfos, perdió 29 y empató 3. Noqueó 19 veces y lo noquearon en 9 peleas. Falleció el 6 junio de 1999 a la edad de 56 años, dejó a su viuda y tres hijos.

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